Viaje de lujo



La isla más “chic” del Caribe reúne una fuerte impronta europea y el sabor de la alegría caribeña.

Una particular isla del Caribe ofrece sus mejores postales en apenas 87 kilómetros cuadrados. Aguas templadas y transparentes, arena clara y fina, palmeras playeras e imponentes atardecer. Una isla pequeña pero con mucho para ofrecer, dividida política y socialmente en dos lados: al sur, la holandesa Sint Maarten y al norte, la francesa Saint Martin. Un solo viaje, dos destinos.


Pero si hay algo que distingue a St. Maarten es la presencia de más de 400 restaurantes con una ecléctica cocina de fusión, con eje principal en pescados y frutos de mar, y que la posiciona como la “capital gastronómica del Caribe”. Otra característica de la isla es que se trata de un lugar de compras libres de impuestos. La calle principal de Philipsburg, Front Street, es un enorme shopping a cielo abierto que se extiende por más de un kilómetro y medio. Allí están ubicadas las boutiques y tiendas de las marcas más famosas, desde Tiffany a Tommy Hilfiger, mientras en el Sing Rose Shopping Mall las vidrieras pertenecen a Cartier, Lalique o Faconnable.


Dependiendo de los gustos del visitante, es importante que tenga en cuenta que el lado Caribe ofrece aguas más tranquilas, mientras que las playas que dan al océano Atlántico, como las de la zona francesa, son más propicias para los amantes de deportes como el kitesurf, windsurf y el surf. Una de las mejores maneras de moverte es alquilando un auto en Budget, y recorrer la isla en un poco más de una hora, si porque Saint Martin a pesar de pertenecer a dos naciones es muy pequeña, pero sin duda cargada de emociones y aventuras.